
El gobernador Weretilneck me comunicó que tomó la decisión de impulsar una candidatura al Senado con un posicionamiento distinto al mío. No coincido con el diagnóstico del escenario y, en consecuencia, tampoco con la estrategia elegida.
Todos los rionegrinos saben lo que pienso sobre este momento de la realidad nacional, y lo he expresado sin eufemismos. Por eso le manifesté con claridad lo que interpreto: que he sido vetado por mis ideas.
Históricamente, quienes mejor representaron los ideales del federalismo fueron relegados y perseguidos. No seré la excepción.
Puedo entender que el gobernador desestime una candidatura que —en su momento— él mismo propició, pero no puedo dejar de expresar la profunda decepción que esta decisión me provoca.
Como siempre sostuve: los métodos desnudan la verdadera ideología. No hay camiseta que pueda taparla.










































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